
Cómo elegir el Calentador por infrarrojos adecuado para su baño
¿Alguna vez ha salido de una ducha caliente y se ha encontrado con un baño helado? Es algo realmente horrible. Lo que se desea es sentir calor de inmediato, no diez minutos después de haber comenzado a tiritar. Aquí es donde entran en juego las lámparas de infrarrojos.
Pero hay algo importante que debe tener en cuenta: no puede simplemente elegir cualquier calentador y esperar lo mejor. Es necesario ajustar la potencia según el tamaño de su habitación.
Elegir la potencia adecuada
Si tiene un baño pequeño, una unidad de techo de 1500 vatios suele ser suficiente. Esa cantidad de calor es más que suficiente para un espacio tan reducido.
Pero si su baño es más grande, digamos, el doble de grande, una sola unidad no será suficiente. En ese caso, lo mejor es instalar dos unidades o encontrar algo con mayor potencia. Lo importante es asegurarse de que el calor llegue hasta usted, sin importar dónde esté parado.
Por qué los calentadores por infrarrojos son diferentes
La mayoría de los calentadores intentan calentar todo el aire de la habitación. Eso lleva mucho tiempo. Los calentadores por infrarrojos son diferentes: emiten calor directamente hacia usted y hacia las superficies a su alrededor.
Es rápido. Realmente rápido. Basta con encenderlo para sentir el calor de inmediato.
Algunas cosas a tener en cuenta
Antes de optar por la máxima potencia posible, revise sus circuitos eléctricos. Las lámparas de alta potencia consumen mucha electricidad. Si sus circuitos están obsoletos o sobrecargados, tendrá que estar apagando y encendiendo el interruptor constantemente. No es un buen comienzo para el día.
Además, como estas lámparas se calientan rápidamente, asegúrese de que su carcasa sea de calidad. No quiere usar un soporte barato que se deforme o dañe el techo, ya que no podrá soportar el calor.
Para que funcione mejor
Para ahorrar dinero en la cuenta de luz, no deje estas lámparas encendidas todo el tiempo. Dado que no necesitan “calentar” toda la habitación, dejarlas encendidas 24/7 es solo un desperdicio de dinero.
Conéctelas a un temporizador o a un sensor de movimiento. De esa manera, el calor estará disponible en cuanto entre en el baño, y se apagará en cuanto salga.
Y un consejo profesional: coloque la lámpara justo donde pase más tiempo, generalmente junto a la ducha o al tocador. Así, sentirá el calor de inmediato, y no necesitará tanta potencia para sentirse cómodo.