
Cómo evitar que los calentadores infrarrojos exploten en zonas químicas
Cuando se trabajan con estaciones de procesamiento de semiconductores, las lámparas de calor se encuentran a pocos centímetros de sustancias químicas que podrían incendiarse o explotar en cualquier momento. En ese tipo de entornos, el uso de cables estándar y terminales abiertos no es solo un error: es una causa potencial de desastre.
Para garantizar la seguridad, utilizamos cables hechos de PTFE (Teflón), además de un revestimiento especial que protege los mismos. Aquí está la razón por la cual esto es importante.
Por qué utilizamos PTFE (Teflón)
Si se utilizan aislantes estándar como PVC o silicona, los solventes agresivos presentes en las fábricas los destruirán rápidamente. No es cuestión de si, sino cuándo ocurrirá eso.
Por eso utilizamos PTFE para los cables. Este material es prácticamente insensible a las sustancias químicas que lo rodean. Se puede mojar con ácidos o bases sin que se derrita o se dañe. Además, soporta cambios bruscos de temperatura sin romperse.
De esta manera, se mantiene el circuito eléctrico bien cerrado e aislado. No hay grietas ni fugas, y lo más importante: no hay chispas en una habitación llena de vapores inflamables.
Cómo evitar las fugas con revestimientos especiales
El punto donde el tubo de cuarzo se conecta al cable suele ser donde surgen los problemas. Es el eslabón más débil. Para evitar que los gases peligrosos lleguen a los terminales eléctricos, utilizamos un compuesto especial para sellar esa área.
Pensemos en ello como un sello hermético permanente. De esta forma, se evita que los químicos penetren en los cables. Al sellar las conexiones, se evita la oxidación y se previene la formación de arcos eléctricos. Esto hace que todo el sistema sea más seguro.
Las ventajas y desventajas
Nada es perfecto. Este sellado adicional añade algo de masa térmica a los extremos de la lámpara. Dado que la conexión está sellada, el calor no se disipa tan rápido como en una lámpara con cables abiertos. Es necesario asegurarse de que haya suficiente espacio para que el aire circule, para que el material aislante no se dañe con el tiempo.
También es importante controlar la refrigeración. Si el calor ambiental supera el límite tolerable del PTFE, el aislante se volverá rígido y frágil. Manteniendo el aire en movimiento, las lámparas durarán mucho más tiempo.